La edad en el mundo empresarial

La semana pasada tuve bastantes reuniones y asistí a algunos eventos donde hablé con muchísima gente. En varias ocasiones surgió el tema de mi edad lo cual me hizo reflexionar sobre si es o no bueno decir en ambientes empresariales o de negocios cuántos años tienes (cuando eres demasiado joven, se entiende).
Hace algún tiempo, hablando con Carlos Mantero, le pregunté su edad y le dio bastante misterio al asunto. Más tarde supe que, cuando empezaba en esto de los negocios, optó por no decir los años para que no le prejuzgaran o le subestimaran. Pasados los años sigue manteniendo vivo el enigma, ahora ya sólo para hacerse el interesante (corrígeme si me equivoco, Mantero).
Yo nunca me he escondido en ese sentido. En el apartado Sobre el Autor de este blog digo la edad que tengo. Lo cierto es que pocas veces la conversación con alguien deriva en preguntar o comentar la edad que cada uno tiene. Por el momento, cuando me ha ocurrido, he optado por no mentir. No soy muy bueno mintiendo.
¿Contrapartidas de decir que uno es demasiado joven? Cuando detecto sorpresa por parte de un interlocutor, siempre me justifico diciendo que no suelo comentar los años que tengo porque parece que uno pierda credibilidad, empaque, etc.
He llegado a una determinación simple en este sentido. En el campo donde nos estamos moviendo, Internet, cada vez hay más gente joven que consume lo que otros producimos, y que produce también lo que otros consumimos. Sólo por edad, los jóvenes estamos más cerca del público mayoritario, y aplicar la empatía y comprender qué es lo que quieren, no nos cuesta tanto (en determinados campos y temáticas). Simplemente tenemos que pensar un poquito en nosotros mismos.
Por otra parte, las herramientas online que han sentado las bases de la revolución social que estamos viviendo en la red, han sido creadas, en su mayoría, por gente joven.
El único aspecto que se nos puede reprochar a los más nuevos, es la inexperiencia.
